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CIENCIA, GENTES E HISTORIAS

Eugenio Morales Agacino, in memoriam

El día 9 de marzo, cuando apenas le faltaban seis días para alcanzar los ochenta y ocho años de edad, falleció Eugenio Morales Agacino, naturalista en toda la extensión de la palabra, al que tuve la fortuna de tratar y del que aprendí muchas cosas, tantas que estoy seguro que sus enseñanzas me acompañarán siempre.


Discípulo de Ignacio Bolívar y Urrutia (1850-1944), conocí a D. Eugenio en 1988 a raíz de la publicación por el CSIC de la edición facsimilar de Ignacio Bolívar y las ciencias naturales en España, a la que yo -por expreso deseo de Jaume Josa, en esos momentos infatigable jefe de publicaciones del CSIC- había hecho la presentación y había añadido un apéndice de los años 1920 a 1944. Me fue presentado por María Luisa Bolívar de Madrazo, una de las nietas de Ignacio Bolívar, e hija de Cándido Bolívar Pieltain (1897-1976), otro de los maestros de Morales. Desde aquel momento me ayudó, sin reservas, en mis investigaciones sobre la historia de las ciencias naturales en España y yo tuve muchas oportunidades de comprobar sus vastos conocimientos de naturalista.


Hasta la guerra civil

El hecho de que su padre fuera oficial médico de la Armada marcó la infancia y juventud de Eugenio Morales (su nacimiento en Barcelona [el 15 de marzo de 1914]; sus estudios en Vigo, Madrid y Barcelona, ...), pero fue a raíz de volver a Madrid en julio de 1931 cuando su inclinación a los estudios naturalistas pudo encauzarse. Visitó, entonces, a Ignacio Bolívar, al que presentó una carta del profesor Vila Nadal, y el sabio director del Museo no dudó en animarle a que se incorporarse al mismo. Al lado del propio Bolívar se fomentó el interés de Morales por los insectos, pues junto a él -en el laboratorio 32 del Museo- pasó muchos días arreglando y determinando especies de ortópteros. Pero también colaboró con la Sección de Vertebrados, pues estos estudio se encontraban algo descuidados desde que Ángel Cabrera hubiera marchado a la Argentina para dirigir el Museo de La Plata.

Pocos meses después iniciaba la carrera de Ciencias Naturales en la Universidad madrileña y al año siguiente (1932) lleva a cabo con Fernando Martínez de la Escalera el primer viaje científico a Marruecos. En los años siguientes desarrolla una amplia labor de campo, con frecuentes excursiones por toda la Península, y publica un buen numero de trabajos científicos, que mayoritariamente ven la luz en el Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural. Pero la guerra civil, que se inicia en 1936, detendría sus estudios universitarios, no permitiría la publicación de nuevos trabajos y reduciría, casi por completo, sus investigaciones naturalistas.


El prestigio internacional

Terminada la contienda, la mayoría de sus maestros (los Bolívar, los de Buen, Bonet,…) y algunos de sus compañeros, entre ellos el inseparable Dionisio Peláez, se exilian y Morales queda en una difícil posición, hasta el punto de ser expulsado del Museo por unos falangistas armas en mano. Comprende que debe buscar nuevos horizontes y acepta el ofrecimiento de Manuel Mendizábal de incorporarse a la Estación Fitopatológica del INIA en Almería.

En 1941 se le encarga una misión prospectiva sobre los problemas que ocasionaba la Langosta del Desierto en los territorios de Ifni y Río de Oro. A ésta comisión seguirán muchas otras, primero en tierras africanas, más tarde -como miembro de la FAO- por México, América Central, Irán, ... Los estudios de Ciencias Naturales no los completaría hasta 1947, pero ello no supuso impedimento para su reconocimiento internacional que le llevarían a intervenir en los principales foros donde se discutió sobre la langosta.

Y mientras seguía a la langosta sus dotes de naturalista le permitían encontrar y describir pinturas rupestres o descubrir en Río de Oro la tan buscada colonia de foca monje que comentamos aparte. De vuelta a Madrid se incorporaba a su destino, que según los momentos fue el Instituto Español de Entomología, el INIA o el ICONA.

Dentro de la entomología, al grupo de los ortópteros (el de las langostas, saltamontes, grillos, chicharras y mántidos) fue al que prestó mayor atención. Se deben a Morales dos géneros nuevos (Bolivaremia y Pseudoglauia), dos subgéneros, veinte especies y casi tantas subespecies nuevas en sus casi ochenta trabajos entomológicos.

Por lo que hace referencia a los trabajos mastozoológicos de Morales, que llegan a cuarenta, destaca dentro de ellos la descripción de dos especies nuevas de musarañas (Crocidura bolivari y Crocidura foucauldi) y una subespecie de gacela (Gazella dama lozanoi), además de los trabajos sobre la foca monje que fueron los que le granjearon el mayor éxito.


Jubilación activa y últimos años

A finales de 1983 solicitó la jubilación voluntaria, que le fue concedida, pero que no le impidió continuar con los trabajos de siempre, sólo que -como él explicaba- sin cobrar nada por ellos y sin horarios. Es la etapa en la que muchos sábados acudo con él a su biblioteca de la madrileña calle Atocha a buscar esos libros y revista que no he encontrado en ningún otro sitio, y requiero para mis trabajos, y que tiene su momento culminante con la concesión del grado de Doctor "Honoris Causa" por la Universidad Autónoma de Madrid en 1997. El solemne acto de investidura tuvo lugar el 5 de junio de 1998 en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias Biológicas de esta Universidad. En el discurso que leyó, y que titulaba "Recuerdos de un Naturalista en el Desierto", volvió a proclamar la necesidad que el naturalista tiene del trabajo en el campo. Lo que ejemplificó con algunos pasajes de su vida.

Pero tras aquella brillante jornada, los tiempos no fueron buenos. Primero la enfermedad y muerte de su esposa, Amalia de Oñate y Fernández de Gamboa (Lala). Después un progresivo decaimiento del ánimo que no le impidió recibirme siempre que quise y discutir el tema que fuera. El final ya está dicho, pero la obra de Eugenio Morales Agacino, de la que sólo he esbozado unas líneas, ahí queda. Ahora recuerdo esa pregunta que me formuló en algunas ocasiones: ¡Gomis ¿verdad que he hecho cosas?¡. Muchas cosas D. Eugenio.

Autor: Alberto Gomis Blanco | 2002

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