Hemeroteca > Índice> La danza de los flamencos
ZOOLOGÍA
La danza de los flamencos
21 de julio de 2001. Seis de la madrugada en la Laguna de Fuente de Piedra, Málaga. La noche aún cubre el cielo cuando, entre las sombras, cientos de voluntarios medioambientales se mueven, agazapados y silenciosos, rodeando una zona de la laguna.
Sus habitantes, los flamencos, comienzan a percibir la presencia de los extraños. Los adultos tratan de proteger a las crías de menos de tres meses de edad, aún con dificultades para volar. Pero cuando los cuatro bandos de voluntarios (norte, sur, este y oeste) los cercan por completo, una masa rosada se eleva hacia el cielo en medio de un clamor característico, dejando tras de sí a los asustados polluelos.
La operación continúa con extrema precaución para evitar posibles atropellos entre las aves, estrechándose el frente humano para conducir a parte de los pollos hasta un improvisado corral de plástico y madera, construido días antes. El viento, que sopla con fuerza esta mañana, plantea una dificultad añadida a la operación, ya que los jóvenes flamencos pueden "aprovechar el viento para levantar el vuelo como una cometa en el momento en que abren sus alas", según explica el director conservador de La Laguna de Fuente de Piedra Manuel Rendón-Martos, que guía a uno de los grupos.
Las crías son hábilmente conducidas y, cuando los primeros rayos de luz asoman en el horizonte de sal y lodo, corretean ya por el espacio cerrado del corral, listas para empezar con el proceso de anillamiento.
Flamencos identificados
No es un operación esporádica. Cada año, ornitólogos, biólogos, veterinarios y voluntarios se reúnen por las mismas fechas para anillar a una muestra de aproximadamente un 10 por ciento de los pollos de flamenco rosa (Phoenicopterus ruber roseus) nacidos en la Laguna de Fuente de Piedra.
La colocación de las anillas en sus esbeltas patas tiene un claro fin científico: hacer un seguimiento de estas aves, importantes migradoras 'a caballo' entre África y Europa, y conocer su estado de salud. Para ello son identificadas mediante dos anillas, una metálica y otra de plástico, con un código alfanumérico grabado (letras, números y símbolos) único para cada individuo.
De cada ave anillada se mide el tamaño del pico, el ala y el torso y se anota su peso, todo ello mediante un proceso en cadena bien organizado en el que cada grupo de voluntarios tiene una misión. Un último sector extrae muestras de sangre de las aves para medir el contenido de metales pesados y obtener otros datos sobre su salud y su código genético.
La rapidez en todo el proceso es fundamental para evitar un estrés innecesario para los pollos, y por ello lo es también una adecuada coordinación. Conscientes de ello, los voluntarios claman sus gritos de "¡Pollo!" cada vez que ven sus manos vacías, marcando el ritmo del anillamiento. La agilidad del trabajo hace posible que, en menos de dos horas, todas las aves se encuentren de regreso a las aguas de la laguna para esperar la vuelta de los adultos y olvidar el 'mal rato' que, al fin y al cabo, repercutirá en su propio beneficio.
Un humedal único en Europa
El 2001 ha sido un año de excepcionales cifras: un millar de flamencos han sido anillados en la Laguna de Fuente de Piedra, lo que supone apenas un 10 por ciento del total de 12.000 pollos nacidos este año de la colonia de 15.000 parejas que anidaron en sus aguas durante la primavera. Esto ha convertido al humedal en hospedador de la mayor colonia de reproducción de todo el Mediterráneo occidental en este año. "En conjunto, las colonias de flamencos de esta zona han tenido un comportamiento atípico", nos cuenta Manuel Rendón.
En las marismas de la Camarga (Francia) anidaron sólo 8.000 parejas y nacieron 6.000 pollos. En Cerdeña (Italia) fueron atacadas las 2.000 parejas existentes por una jauría de perros asilvestrados, que hizo fracasar la colonia. En el Delta del Ebro, las 1.500 parejas establecidas en sus aguas salobres vieron dificultadas las tareas reproductivas por la espectacular bajada de agua sufrida durante Semana Santa, que hizo que al final sólo salieran adelante 50 pollos. Y en el Sur, tampoco la desecación de las marismas del Guadalquivir contribuía este año a la reproducción de la especie.
En este contexto, el papel de la Laguna de Fuente de Piedra, con sus peculiares características, ha sido esencial. Como director conservador durante los últimos 16 años, Manuel Rendón considera como su principal satisfacción el hecho de que la laguna se comporte cada año de una manera completamente distinta. "Tenemos años en los cuales los flamencos no crían y años en los cuales se reproducen satisfactoriamente - explica -. El principal valor de la Laguna es que es el único humedal temporal e interior de Europa en el que los flamencos se reproducen. Para ver una imagen similar nos tendríamos que ir a África".
Este carácter temporal implica que, pese a no ser un medio regular de reproducción, en determinados años pueda llegar a convertirse en un lugar de acogida de colonias de flamencos tan importantes como la de 1998, año en el que hubo 19.500 parejas que anidaron en la laguna y un total de 16.500 pollos nacidos en ellas. Un gran contraste con lo ocurrido en 1995, un año en el que no criaron en la zona.
Siguiendo la pista
El trabajo de acorralamiento y anillamiento de los polluelos y su posterior suelta es sólo un momento dentro de un largo proceso de investigación científica. A lo largo de todo el año, ornitólogos expertos y aficionados buscan a los individuos anillados en distintas partes del mundo e informan de sus avistamientos, identificando a cada individuo gracias al "carnet de identidad" (las anillas) que transportan en sus patas. De este modo es posible conocer la extensión de sus movimientos, sus tasas de supervivencia y mortandad, además de monitorizar sus caracteres biológicos y su comportamiento reproductivo.
Conocer su comportamiento y los hábitat en los que se mueven, así como la repercusión que los factores ambientales y humanos tienen sobre la especie, permite diseñar estrategias y gestionar los recursos y los espacios naturales protegidos de cara a un desarrollo sostenible.
Además, los datos científicos extraídos a partir de los anillamientos e investigaciones de Fuente de Piedra contribuyen al conocimiento de la calidad ambiental. "En Fuente de Piedra los flamencos establecen la colonia de reproducción, pero su área de alimentación está en un radio de casi 200 km.", nos cuenta Rendón. Esto hace que la laguna sea un buen indicador de la situación general de los humedales del sur de la Península.
A ellos, y también a África, viajan los adultos en el período estival de cría, cuando las aguas disminuyen su nivel y se hace preciso obtener alimento en localidades distantes. La mayor parte regresan en las horas nocturnas a la laguna para alimentar a los pollos, y muchos vuelven en la misma noche a las zonas de alimentación. Los flamencos adultos se convierten así en viajeros incansables durante más de tres meses, hasta que sus crías han crecido lo suficiente para unirse a ellos en sus altos vuelos.
Autor: Elena Sanz. Fotografías: Patricia Vicente | 2001




