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CIENCIA, GENTES E HISTORIAS

Se cumplen 30 años del "Lunar Rover"

Las misiones espaciales dirigidas a la Luna han sido los acontecimientos científico-tecnológicos que han sido seguidos con mayor atención por los medios de comunicación en las últimas décadas del siglo XX y que, por ello, más han llegado al conjunto de la población. De una de estas misiones, la que permitió el primer paseo por la luna con un vehículo todoterreno, se cumplen en estos días treinta años.


Tras lo que podemos calificar como proyectos poco exitosos -los intentos de explorar la superficie lunar con vehículos autónomos- el gobierno estadounidense puso en marcha, a finales de los sesenta, el proyecto Apollo, cuyo principal objetivo era colocar un hombre sobre la Luna. Este objetivo se consiguió el 20 de julio de 1969 en que Neil Armstrong pisó nuestro satélite (Apollo 11). El proyecto Apollo continuó durante los tres años siguientes, en los que para facilitar la toma de muestras y el alejamiento de los astronautas del módulo lunar se pensó en dotarles de un vehículo eléctrico. El primero de estos vehículos, que se conocieron como "Lunar Rover", se incorporó al Apollo 15.


Partida de Cabo Kennedy

El 26 de julio de 1971 los estadounidenses David Scott (que contaba, entonces, 39 años y sería el comandante de la misión) , James Irwin (41 años) y Alfred Worden (39 años) partieron, desde Cabo Kennedy, a bordo del satélite Saturno V, en la misión Apollo 15.

Entre la carga útil, de unas 50 toneladas, portaban por vez primera el todoterreno que les ayudaría a recoger muestras por la superficie lunar. Resulta evidente que, con esta incorporación, se trataba de orientar tanto esa misión, como las siguientes, hacia la exploración científica del satélite.


El "alunizaje" y el "paseo" lunar

Fue el 30 de julio cuando David Scott y James Irwin, transportados por el módulo lunar "Falcon", se posaron en la orilla del mar de las lluvias (Mare Imbrium). Era la cuarta vez que el hombre llegaba a la Luna. Como se había hecho en misiones anteriores, una de las primeras tareas de los astronautas fue instalar una pequeña estación científica, cuya fuente de alimentación era un pequeño reactor nuclear.

Scott e Irwin emplearon el "Lunar Rover" en tres excursiones, en las que sus estudios y recogidas del material lunar se interesaron en el Surco de Hadley y la falda de los Apeninos lunares, que sobrepasan los 4.000 metros de altura. Los trabajos, que llevaron a cabo, pudieron seguirse a a través de la televisión, pues fueron retransmitidos en color y en directo. Luego de permanecer casi 67 horas sobre la superficie del satélite, partieron con el material científico hacia la cápsula "Endeavour", en la que se encontraba Worden, que totalizó 74 órbitas.

Antes de salir de la órbita lunar, colocaron en aquella órbita un pequeño satélite artificial, de 36 kilogramos de peso, que enviaría datos sobre las variaciones de masas en el interior de la Luna, así como de los campos de radiación magnética.


Regreso a la Tierra y resultados científicos

Durante el viaje de regreso las misiones científicas continuaron. Así, Alfred Worden, el piloto de la cápsula, cuando la nave se encontraba a unos 35.000 kilómetros de la Tierra, hubo de salir al exterior de la misma para recuperar dos películas de una cámara fijada al exterior del aparato. Se trataba de la primera vez que un cosmonauta salía al exterior de una nave espacial cuando esta se encontraba fuera de la órbita terrestre.

Tras un amerizaje algo accidentado -un paracaídas no funcionó correctamente, lo que hizo que la cápsula llegara a la superficie del agua a mayor velocidad de la debida- los astronautas fueron recogidos por un portahelicópteros de la armada estadounidense al norte de Hawai, en el Pacífico, el día 7 de agosto. Habían transcurrido 295 horas y 1 minuto desde la partida.

Entre los 77 kilogramos de piedras lunares que recogieron Scott e Irwin se encontraba un cristal negro, que atrajo la atención de los geólogos al estimarse que tenía una antigüedad mil millones de años superior a los materiales más antiguos que, hasta entonces, se habían traído de la Luna. Pero el éxito de la misión no estaba en esto, sino en el empleo del "Lunar Rover", que volvería a utilizarse en las misiones que llevarían a cabo el Apollo 16 y el Apollo 17 en los meses siguientes.


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CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS DEL "LUNAR ROVER"

Fabricado por la compañía estadounidense Boeing, se trataba de un biplaza eléctrico, de cuatro ruedas, que se pilotaba como un automóvil normal. Su peso era de unos 214 kilogramos y podía transportar, además de a los dos astronautas (unos 185 kgs.), hasta 90 kgs. de material científico. Entre el equipamiento figuraba una cámara de televisión y una antena de comunicación parabólica, gracias a las cuales se podían enviar imágenes en color del paisaje lunar.

Para la navegación se utilizaban los datos suministrados por los odómetros que llevaba instalado el vehículo en las cuatro ruedas. Se trataba de navegación a estima (partiendo de un punto conocido hay que conocer la dirección y distancia que se ha recorrido). El "Lunar Rover" se empleó en los años 1971 y 1972 en tres misiones Apollo. Además de en el Apollo 15, en los Apollo 16 y 17. En ésta última misión -que puso fin al programa Apollo- fue cuando se efectuó un mayor recorrido por la superficie lunar, entre 35 y 40 kilómetros.

Autor: Alberto Gomis Blanco | 2002



















































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