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MEDICINA
Una legión de bacterias
La bacteria de la legionella se descubrió en 1976 tras la aparición de un brote en una convención de legionarios americanos. Su tratamiento y diagnóstico es fácil, lo complicado es encontrar el foco. La limpieza y desinfección adecuada de las instalaciones de aire acondicionado, fuentes y grifos es el único modo de evitarla.
La legionelosis ha causado este año en España 17 muertes y miles de afectados. Una infección en la que, según la jefa de investigación del Laboratorio de Microbiología del Instituto Carlos III, Cecilia Martín, "individualmente puede hacerse muy poco para evitar el contagio. La legionella se inhala, y no se puede pedir a la gente que deje de respirar. La solución está en encontrar el foco infeccioso y mantener los aparatos que emiten agua desinfectados, limpiándolos periódicamente".
Médicamente según Carmen Maroto, única mujer miembro de la Academia Nacional de Medicina y profesora de Microbiología en la Universidad de Granada, "no se trata de un problema de primera magnitud sanitaria, pero sí muy llamativo, razón por la que causa alarma". Esto supone que la infección de legionelosis tan sólo es letal para el ser humano cuando la edad es avanzada y el estado de salud previo es alarmante, "de ahí las muertes en los brotes aparecidos en los hospitales".
El primer foco se produjo en Estados Unidos
De la legionella se conoce todo: sus causas, propagación, tratamiento... El problema es que tan sólo se puede evitar con una limpieza adecuada. El primer contagio conocido se produjo en 1976 en Filadelfia (Estados Unidos) en una convención de la Legión Americana. La reunión de los militares duró un par de días y después cada uno se marchó a su respectiva ciudad. Pasado el periodo de incubación, algunos soldados comenzaron padecer problemas respiratorios. Según Maroto, "en un principio no había un patrón hasta que encontraron el nexo de unión: estos chicos no infectaban a sus familias; se trataba de una bacteria distinta a las conocidas que se propagan por transmisión aérea". El aparato investigador se puso en marcha y comenzaron a relacionar lo ocurrido con otras infecciones, como la registrada en Benidor (España) en 1973. Hasta ese momento los médicos no habían encontrado una solución a este tipo de epidemias. "Esto quiere decir que la legionella existe desde hace mucho tiempo, pero la bacteria fue bautizada con este nombre a partir de la convención de legionarios. Científicamente se trata del pneumophilo de pulmón, que en la actualidad tiene un diagnóstico y un tratamiento rápido y fácil". Desde entonces hasta ahora en España se han producido más de una veintena de brotes (Alcalá de Henares, Granada, Barcelona, Huelva, Murcia, entre otras).
La legionella puede encontrarse en multitud de lugares porque tan sólo necesita: "una temperatura entre 24 y 30 grados centígrados -por eslo suele aparecer un verano-, un cierto grado de humedad, y nutrientes suficientes -residuos que contengan otro tipo de bacterias-". Esto hace que la legionella habite en aires acondicionados, fuentes o grifos, según Maroto "lugares donde se puedan producir aerosoles, gotas de agua que se dispersan, que es su modo de transmisión". "Esto no significa que sea una infección creada por el ser humano. Puede encontrarse también en la naturaleza, en el agua estancada, pero su diseminación en este medio es prácticamente imposible porque no hay aerosoles".
Aunque existe la legionella esporádica - que aparece sola - , lo llamativo son los brotes. Quizás lo más preocupante de estos es su aparición en los hospitales, "porque se trata de un caldo de cultivo fantástico, al hallarse con personas enfermas que son más propensas a contagiarse y en las que el grado de infección suele complicarse con otras afecciones de base".
Los hombres son más propensos al contagio
En cuanto a la forma de evitarla la legionelosis "tan sólo existe una: la desinfección adecuada con la limpieza de contenedores de forma periódica". Para la experta en microbiología, "no se trata de una enfermedad de primera magnitud sanitaria, pero sí llamativa. Afecta sobre todo a personas mayores y la gravedad viene en función del estado de salud previo, depende de la enfermedad de base. El tratamiento es tan simple como unos antibióticos adecuados". La doctora Cecilia Martín coincide en estas afirmaciones "según los últimos datos entre un 1% y un 5% de quienes inhalan vapor de agua con legionella desarrollan neumonía. En Murcia más de 25.000 personas podrían haber estado en contacto con la bacteria y la mayoría no desarrollaran la infección. Además existe un tratamiento con antibióticos, al que casi todos los pacientes responden".
Estadísticamente está demostrado que, según Martín, "afecta más a mayores de 50 años y al doble de hombres que de mujeres. Es importante señalar que, aunque los niños son un grupo aparentemente débil, en cambio, la legionella no parece atacarlos". Está claro que hay otras neumonías más preocupantes como la producida, según Maroto, por el neumococo "que es la primera causa de neumonía y que necesita cuidados intensivos".
Si los datos son claros y el tratamiento sencillo la única complicación para los científicos es encontrar el foco. Para la doctora Maroto, "la dificultad aparece cuando el brote empieza y hay que atacar la fuente que la causa. La legionella está o puede estar en infinidad de lugares. Por ello es necesario encontrar un nexo común entre los pacientes y determinar que han sido infectados por el mismo brote". En una ciudad donde existen cientos de aparatos de aire acondicionado, fuentes públicas y grifos comunes la situación se complica. Los científicos tienen que analizar decenas de posibles lugares y eso "lleva tiempo".
Todo esto hace que la alarma social se dispare. "Sin embargo, la legionella no es, en principio, una infección peligrosa para las personas sanas. De hecho mucha gente ha estado en contacto con la bacteria y no desarrolla ninguna enfermedad. La única forma de evitar situaciones de pánico entre la población es la prevención: la desinfección de los posibles focos". Unos focos que se suelen encontrar en las torres de refrigeración, los condensadores evaporativos y los humificadores; es decir, en "todos aquellos aparatos que emitan aerosoles".
Desinfectar, la única manera de evitar brotes
Evitar que la legionella habite en aparatos de aire y humificadores es una tarea sencilla que tan sólo requiere disciplina. Según los responsables de higiene del Departamento de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, "se debe evitar el uso de celulosa en la estructura de estos mecanismos, porque absorben el agua y pueden contaminarse". Asimismo las bandejas de recogida de agua tienen que situarse en el punto más bajo del aparato para evitar que el líquido entre en las alcantarillas públicas. También es recomendable colocar sistemas de filtración de agua en los circuitos de aire acondicionado, algo tan simple como instalar pequeños filtros que limpien de partículas el agua. Además, hay que tener en cuenta el origen del agua que alimenta a estas instalaciones ya que en muchas ocasiones se nutren de pozos o ríos y no utilizan la red municipal. En estos casos hay que valorar la calidad del agua y desechar aquellas que contengan contaminación de tipo orgánico. Igualmente se debe disponer un depósito de almacenamiento de agua e instalar un clorador automático en la tubería de entrada y limpiarlo con periodicidad. "Es necesario desinfectar el agua que se utiliza e impedir que la legionella pueda crecer y multiplicarse. El cloro es el desinfectante más extendido por ser económico y fácil de usar, pero hay que utilizar la dosis adecuada para evitar que la instalación se dañe".
La medidas de seguridad para evitar brotes de legionella son sencillas. "La única complicación es que los dueños de los aparatos, sobre todo si se trata de hoteles, hospitales, etc., cntros a los que acuden un gran número de personas, limpien sus instalaciones de forma regular". Las ciudades, por contar con un mayor número de grandes superficies, son lugares propicios para la aparición de epidemias. Más información en la Red
Un pequeño foco en una fuente pública o en una estación de autobuses puede infectar a miles de personas. Además, según Maroto, "hay que añadir la dificultad para encontrar la fuente del brote. ¿Cómo saber si todas las personas han bebido de la misma fuente pública, han entrado al mismo hotel o se han acercado a un determinado establecimiento?. En muchas ocasiones los enfermos no ofrecen la información necesaria". Aunque la legionella no es especialmente peligrosa para la salud, en una misma zona pueden existir distintos focos, pero sólo uno de ellos estar activo. "Encontrarlo es lo más complicado. Una vez localizado su eliminación es tan sencilla como utilizar cloro y limpiar la fuente. Lo mismo ocurre con los enfermos; los antibióticos, en la mayoría de los casos, son eficaces, pero la llegada masiva de personas a los hospitales crea alarma social y caos en el centro de salud".
España, que ha sufrido en el último año once brotes de legionella, tiene en la actualidad empresas dedicadas a la limpieza y desinfección de lugares con peligro de convertirse en posibles brotes de epidemia. La situación geográfica de la Península Ibérica y las altas temperaturas que se alcanzan en los meses estivales hacen que la utilización de aparatos de refrigeración ambiental sean usuales, y que con ellos aumente el riesgo de infecciones al estar parte de las instalaciones en el exterior de los edificios en unas condiciones óptimas ambientales para que la legionella aparezca. Sólo la desinfección y la limpieza a tiempo evitan posibles epidemias.
Autor: Ángeles Huertas | 2001
