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CIENCIA, GENTES E HISTORIAS
Darwin, siempre Darwin
Desde la publicación en 1859 de On the Origin of Species las teorías de Charles Darwin supusieron un verdadero acicate en el planteamiento de los trabajos que, a partir de entonces, emprendieron biólogos, geólogos, médicos y cultivadores de las ciencias sociales. Entrado el siglo XXI continúan siendo fundamentales para la interpretación de la naturaleza y siguen concitando la atención de numerosos investigadores, como los que van a reunirse en Jaraiz de la Vera (Cáceres), entre los días 13 a 16 de este mes de septiembre, para celebrar el "II Coloquio Internacional sobre el darwinismo en Europa e Iberoamérica".
Evolucionismo y darwinismo
Lo primero que debemos dejar claro es que consideramos como teoría evolucionista a toda aquella que admita la aparición de especies complejas a partir de otras más simples. Una de estas teorías evolucionistas es la darwinista -la recogida por Charles Darwin (1809-1882) en 1859 On the Origin of Species, cuyas dos ideas principales son el hecho de la evolución y la selección natural, o sea el mecanismo evolutivo propuesto por el científico inglés que admite la descendencia con modificaciones. Pero antes de él, autores como Buffon (1707-1788), su abuelo Erasmus Darwin (1731-1802) y Lamarck (1744-1829) habían formulado hipótesis que admitían dicho cambio de especies.
Darwin completó su teoría en los años siguientes. De ahí que introdujera ligeras modificaciones e hiciera algunas adiciones a la obra. En 1860 apareció la segunda edición, en 1861 la tercera, en 1866 la cuarta, en 1869 la quinta y en 1872 la última y definitiva que, incluso, altera ligeramente el título (The Origin of Species). Al tiempo que se discutían las teorías evolucionistas no faltaron quienes seguían anclados en posiciones fijistas. Aunque hoy en día tampoco faltan, como lo prueba las trabas que se ponen a la enseñanza de la biología evolucionista en algunos lugares de Estados Unidos. En esta línea, el diario El Mundo del 15 de agosto de 1999 se hacia eco de que en Kansas sólo se permita la enseñanza de la teoría creacionista.
¿Por qué fue tan discutida la teoría de Darwin?
A diferencia de las obras de otros autores que se habían ocupado de estos temas y habían pasado inadvertidas, la obra de Darwin concitó la atención de especialistas y no especialistas. La razón hay que buscarla en la gran cantidad de pruebas que argumentaba para defender su tesis y en que, en el fondo, lo que se dilucidaba era el origen del hombre, asunto sobre el que publicaría en 1871 The Descent of Man, and Selection in Relation to Sex.
Hubo científicos que rápidamente se situaron al lado de la teoría de Darwin, pero también los hubo que con virulencia se posicionaron en contra. Pronto se hicieron eco de la misma los movimientos políticos y religiosos. De ahí, la discusión de las ideas evolucionistas se hicieron un hueco en la cultura popular (novelas de ciencia ficción, juguetes, películas, …). Esto explica el gran interés con que se siguió en 1925 el juicio seguido en el estado de Tennessee (Estados Unidos) contra el profesor de ciencias John T. Scopes, que estaba acusado de impartir teorías evolucionistas (los medios de comunicación acreditaron cerca de un centenar de corresponsales), cuando la ley allí vigente prohibía la enseñanza de cualquier teoría que negara la creación divina del hombre.
Las pantallas cinematográficas, como se ha señalado, no han sido ajenas al debate evolucionista. Desde el feroz, pero vulnerable, King Kong del director Merian C. Cooper, que se estrenó en 1933, hasta las diferentes versiones de "El planeta de los simios", la última de ellas (la de Tim Burton) estrenada en España el 31 de agosto, diferentes directores se han ocupado de narrar las aventuras des estos simios, que cazan, luchan, se enamoran, …, pero a los que muestran con indudables apariencias de estar emparentados con la especie humana.
Los estudios sobre Darwin y el darwinismo continúan
En las últimas décadas del siglo XX se han reproducido el interés por conocer mejor la obra de Darwin. En la década de los ochenta se publicó gran parte de su correspondencia. En la de los noventa se publicaron dos amplios diccionarios: The Encyclopedia of Evolution, Humanity´s Search for Its Origins de Richard Milner (Nueva York, 1993) y el Dictionnaire du Darwinisme et de l´Evolution dirigido por Patrick Tort (París, 1996). Del primero hay edición en castellano: Diccionario de la Evolución [Bibliograf, 1995]), pero del segundo, y pese a que en su elaboración participamos casi una quincena de autores españoles, no ha aparecido versión castellana.
También a finales de siglo, concretamente en octubre de 1996, Juan Pablo II reconocía, ante los miembros de la Academia de Ciencias, que las teorías evolucionistas de Darwin, que se habían impuesto en el espíritu de la mayoría de los investigadores, eran algo más que una hipótesis. De este modo, la Iglesia Católica rehabilitaba -como antes hiciera con Galileo- al autor de la teoría del origen de las especies por selección natural.
Pero las investigaciones sobre Darwin y el darwinismo continúan y de ahí la celebración del "II Coloquio Internacional sobre el darwinismo en Europa e Iberoamérica", al que hacíamos alusión en la presentación del artículo. Se ha convocado con el objeto de profundizar en el conocimiento de cómo se produjo la recepción del darwinismo y el evolucionismo en diferentes países y es continuación del celebrado en Cancún (México), en noviembre de 1997, que en aquella ocasión llevaba por título "Coloquio sobre la Recepción del darwinismo en Iberoamérica: un análisis comparativo". Seguro que no será el último.
Autor: Alberto Gomis Blanco | 2001


