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CIENCIA, GENTES E HISTORIAS

Teorías científicas que no fueron aceptadas en su época

En el artículo publicado en esta misma sección el mes pasado concluíamos que el progreso científico casi siempre va más allá de lo que en un momento dado puede imaginarse. Este progreso se ve impulsado por lo que podríamos calificar como aportaciones científicas extraordinarias, aunque en algunas ocasiones, como vamos a comentar este mes, algunas teorías valiosísimas pasaron desapercibidas, o no fueron aceptadas en su época.


Newton y la causa del movimiento de los planetas

El inglés Isaac Newton (Woolsthorpe, Lincolnshire, 1642 - Londres, 1727), para muchos el científico más importante de cuantos han existido, fue un profundo conocedor de los principios matemáticos. Estos principios le interesaban, en tanto en cuanto le servían para su aplicación en la comprensión del mundo científico y el Universo. Conocedor de la teoría copernicana de que los planetas giraban alrededor del Sol y de las leyes de Kepler que hacían referencia a que la órbita de los planetas era elíptica y a que su movimiento era más deprisa cuanto más cercanos estaban al Sol, se preguntó por qué los planetas se mantenían en sus órbitas.

Newton, en sus "Principia" (1687), señaló que la gravedad era la fuerza que estando difundida por el Universo mantenía a los planetas en su órbitas y que, además, podía medirse. Estableció que la fuerza que mantiene a un planeta en su órbita debe ser inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que lo separa del centro alrededor del cual gira. Escrúpulos de todo tipo impidieron la aceptación de esta teoría hasta los años centrales del siglo siguiente.


Mendel y la proporción en que se heredan los caracteres

Nacido en lo que entonces era imperio austro-húngaro, Gregor Johann Mendel (Heinzendorf, 1822 - Brno, 1884) fue un sacerdote que compaginó la actividad docente con las tareas investigadoras, si bien a partir de 1868, en que fue elegido abad del monasterio agustiniano de Brno, ambas mermaron considerablemente. Antes, hacia 1853, conocedor de la abundante bibliografía que sobre experimentos realizados con híbridos se había publicado hasta esos momentos, estaba convencido de que ninguna de las experiencias practicadas hasta ese momento permitía formular una ley general aplicable a la formación y al desarrollo de los híbridos. A la consecución de la misma dedicó casi una década (1855-1864), en la que, tras desechar otros tipos de plantas, llevó a cabo sus trascendentales experimentos de hibridación con el guisante.

Los resultados numéricos obtenidos, permitieron a Mendel comunicar, en 1865, los tres principios que hoy se conocen como "Leyes de Mendel", que ponen de manifiesto los tipos y proporción en que aparecen entre los descendientes las características de los progenitores. Lo explica por la existencia de unos "factores" que de manera individual e independiente pasaban de cada progenitor a los descendientes. Sin embargo, hasta 1900 que Hugo de Vries, Carl Correns y Erich Tschermak-Seysenegg redescubrieron las leyes de Mendel, estas pasaron prácticamente inadvertidas para la comunidad científica.


Wegener y la fuerza causante del desplazamiento de los continentes

El meteorólogo alemán Alfred Wegener (Berlín, 1880 - Groenlandia, 1930) fue un destacado profesor (en la Universidad de Graz [Austria]), al tiempo que un eminente teórico y un valeroso explorador. Sin ser geólogo, se interesó por un problema esencialmente geológico, el desplazamiento de las masas continentales, ya que desde mediados del siglo XIX diferentes autores habían llamado la atención sobre la correspondencia topográfica que existía entre los litorales de Sudamérica y África.

Wegener dedicó cinco capítulos, del tercero al séptimo, de su obra "El origen de los continentes y océanos" a probar los desplazamientos continentales, en ellos da argumentos geodésicos, geofísicos, geológicos, paleontológicos y biológicos y, finalmente, paleoclimáticos. Señala como en el pasado existió un único continente, que comenzaría a fragmentarse en la era mesozoica , y que las fuerzas que desplazan los continentes son las mismas que producen las grandes cadenas montañas plegadas. La teoría de la deriva continental fue ganando adeptos a partir de mediados del siglo pasado y de ahí que no deba sorprendernos el que haya autores que han calificado a Wegener como el Newton de la Geología movilista.


A modo de conclusión

Las siete u ocho décadas que debieron transcurrir hasta que fue aceptada la teoría de Newton de que la gravitación era la responsable de los movimientos de los planetas, los treinta y cinco años que pasaron hasta que se redescubrieron las leyes mendelianas, o el medio siglo que transcurrió antes de admitirse la teoría de Wegener de la deriva continental, son sólo algunos de los ejemplos que nos proporciona la historia de la ciencia, pero hay muchos más. Por lo general la resistencia a la introducción de teorías novedosas, como las aquí apuntadas, ha tenido mucho que ver con que estas teorías se formulasen sobre conceptos nuevos o el que trataran de resolver problemas de los que todavía estaban muy alejados la mayoría de los científicos.

Autor: Alberto Gomis Blanco | 2001












































































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