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TOMA LA PALABRA...
... Inés Rodríguez Hidalgo
Recién estrenado este milenio en el que la Ciencia y la Tecnología configuran en gran medida nuestra vida cotidiana, asistimos a una alarmante proliferación de creencias y disciplinas "pseudocientíficas".
Ciencia y pseudociencia en el umbral del siglo XXI
Según el argentino Mario Bunge, doctor en Ciencias Físico-Matemáticas y profesor de Lógica y Metafísica, "una pseudociencia es un montón de macanas que se vende como Ciencia". Yo encuentro equívoco el nombre mismo puesto que bajo un barniz de aparente Ciencia se ocultan actividades a menudo acientíficas o anticientíficas. Por supuesto, quienes las practican no gustan de ser denominados así, sino como "amantes o investigadores de lo fronterizo"... Constituyen la multitudinaria horda de astrólogos, adivinadores y agoreros de variadas escuelas, líderes y seguidores de cultos sectarios, sanadores y terapeutas "alternativos", parapsicólogos y videntes, contactados por entes de otras dimensiones y abducidos por extraterrestres, etc que invade casi todos los ámbitos de nuestra sociedad.
Ante este desalentador panorama y en respuesta a una convocatoria del Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad de La Laguna en Tenerife, un nutrido colectivo de profesores universitarios, estudiantes de doctorado, y otros profesionales de formación diversa ha gestado el curso multidisciplinar Ciencia y pseudociencia en el umbral del siglo XXI, (http://webpages.ull.es/users/cieumxxi/, marzo-junio de 2001). Nos une el afán de contribuir al desmantelamiento de las afirmaciones pseudocientíficas dando a conocer y defendiendo el pensamiento crítico como alternativa imprescindible al desmesurado auge de la irracionalidad en el mundo actual. La Universidad nos pareció un foro idóneo para acoger esta iniciativa porque, como escribía hace un siglo Ortega y Gasset: "La Universidad no sólo necesita contacto permanente con la Ciencia, so pena de anquilosarse. Necesita también contacto con la existencia pública, con la realidad histórica, con el presente... La Universidad tiene que estar también abierta a la plena actualidad; más aún, tiene que estar en medio de ella, sumergida en ella". No olvidemos que los defensores de las pseudociencias se caracterizan precisamente por lo contrario: detenidos en el pasado, desempolvan misterios que eran ya viejos hace décadas, intentando seducir al público con las mismas falacias de siempre, sin aportar nada nuevo, e ignorando las sólidas críticas que, desde la Ciencia, desmontan una y otra vez sus descabellados asertos.
Así, hoy más que nunca se hace necesaria una labor "de salubridad pública", con una triple vertiente que desarrollo a continuación. (i) En primer lugar, la divulgación de los avances científicos, responsabilidad irrenunciable de quienes investigamos financiados, en último término, por la sociedad misma, a la que debemos un retorno de nuestro conocimiento. Recientemente el famoso escritor, doctor en medicina y antropólogo Michael Crichton decía a los científicos asistentes a la 151ª Asamblea Anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia: "Es tiempo de que hagan frente a su responsabilidad y entreguen su conocimiento al mundo que les aguarda". La tarea de popularización (sí, a pesar del matiz peyorativo que tiene para muchos, me gusta utilizar este término: "acercar al pueblo -soberano-") de la Ciencia ha de ser realizada, sin renunciar al rigor y a la veracidad, de forma amena y accesible. Es posible ayudar al público no especializado, siempre sediento de maravillas, a encontrarlas en la auténtica belleza natural del Universo, en la satisfacción de comprenderla por uno mismo sin invocar entidades o conceptos sobrenaturales o misteriosos. ¿No es incomparablemente más fascinante saber que "somos polvo de estrellas" (los elementos químicos que nos forman han sido fabricados durante la vida o la muerte de las estrellas) que aducir la posición de algunos astros en el momento de nuestro nacimiento para justificar nuestra personalidad o determinar nuestro futuro?... (ii) Pero acercar a la sociedad los últimos descubrimientos científicos puede ser inútil si no se le transmite además aquello que define y diferencia a la Ciencia: el uso de la razón y el método científico como poderosas herramientas para adquirir conocimiento. En un reciente artículo sobre el papel de la educación en la promoción del pensamiento racional, José I. López López señalaba que "con una enseñanza obligatoria hasta los dieciséis años deberían ser excepcionales los chicos que no hubieran desarrollado una mínima capacidad crítica para juzgar cualquier tipo de información." Parece que el deterioro en la calidad de la enseñanza es un hecho y que no basta con enriquecer los contenidos y aumentar el nivel de exigencia en los conocimientos de los muchachos para corregir su escasez de sentido crítico... La segunda tarea es, pues, enseñar a ejercitar la capacidad de juicio y el sentido común, a hacerse preguntas y responderlas lógicamente; de otro modo, a practicar algo tan humano como la facultad de razonar, equivocarse, aprender de los errores y auto-corregirse... una sencilla descripción de los fundamentos del método científico. Los profesionales de la Ciencia, cuidando el contenido, nivel y metodología de nuestra divulgación, podemos y debemos contribuir activamente a consolidar este pilar de la formación infantil y juvenil, colaborando estrechamente con los educadores: ejemplos de aplicación del modo de pensar científico expuestos por un especialista capaz de transmitir información basada en su experiencia, precisa y actualizada, pueden reforzar notablemente este aprendizaje. Perseguimos, en definitiva, un acercamiento y desmitificación de la Ciencia para evitar que ésta se convierta en una nueva religión de masas, dogmática e inaccesible. (iii) Finalmente, no basta con que los científicos "bajemos a la arena" para divulgar nuestra investigación y nuestro método: debemos además poner coto a la multitud de actividades irracionales y pseudocientíficas que han proliferado mientras trabajábamos (durante demasiado tiempo, sin duda) en despachos y laboratorios, de espaldas a la sociedad. Así, en tercer lugar, se trata de difundir la práctica de un saludable escepticismo. Ésta, cimiento de la actividad científica, es una facultad utilizada por todos nosotros en situaciones cotidianas: pensemos, por ejemplo, en la cantidad de preguntas y pesquisas que preceden a la compra de un coche de segunda mano... Sin embargo, esta actitud crítica se olvida frecuentemente ante la avalancha de informaciones que aceptamos suspendiendo nuestro juicio racional. Lamenblemente, esto lo hacen antes muchos profesionales de la información que, mientras contrastan cuidadosamente afirmaciones de carácter político, asumen acríticamente las de los charlatanes -tratados con inusitado respeto y amabilidad en los medios- publicándolas sin rubor junto a las de los científicos. Y si bien es cierto que la credulidad puede ir asociada a un escaso nivel cultural, incluyendo éste un conocimiento tecno-científico básico, también lo es que todos habremos escuchado alguna vez a un sabio anciano "de pueblo" opinar, con natural escepticismo e ironía, de los vendedores de enigmas: "¡pero, ¿cómo va a ser eso?!"...
Con este triple propósito "Ciencia y pseudociencia en el umbral del siglo XXI" se ha planteado como un curso de talante divulgativo, dirigido no sólo a universitarios sino a cualquier interesado, con 45 conferencias y 5 mesas redondas estructuradas en dos módulos: I. Ciencia en el siglo XX: los grandes hitos y la Astrofísica moderna y II. Sociedad, Ciencia y pseudociencia. El primero, ya finalizado, ha sido coordinado por el Dr. José Mª Riol Cimas del Dpto. de Bioquímica y Biología Molecular de la ULL y quien escribe. En él se ha presentado una síntesis de la gran Ciencia del siglo pasado, que comenzó con la revolución de la Física (Relatividad, Mecánica Cuántica, fisión nuclear...) y terminó con lo que se intuye como imparable crecimiento en las áreas de Computación y Biología Molecular, hasta el establecimiento del genoma humano, pasando por la Tectónica de placas, los antibióticos o las vitaminas. A continuación se ha revisado la Astrofísica, joven disciplina de carácter multidisciplinar e integrador, tan popular entre el gran público por abordar temas cercanos a las inquietudes más trascendentes del ser humano (por lo que también es relacionada erróneamente con Astrología, viajes superlumínicos o visitas de extraterrestres...) A las conferencias han asistido unas cincuenta personas entre alumnos matriculados -la mayoría, aunque no todos, universitarios de distintas facultades-, colegas, profesores del curso y curiosos. Los debates tras las lecciones y las dos mesas redondas celebradas han puesto de manifiesto el notable interés que estos temas despiertan en nuestra sociedad. Si bien una gran parte de los presentes parecía diferenciar claramente Ciencia de pseudociencia, decantándose por la primera, no han faltado intervenciones añorando el atractivo "halo mágico" que rodea a las manifestaciones irracionales... Y aunque la fe es libre, hemos pretendido aclarar las confusiones más frecuentes (como entre Astronomía y Astrología), desmitificar la figura y labor del científico, y ofrecer una alternativa crítica a la charlatanería pseudocientífica, que pueda estar presente antes de asimilar información y opinar sobre ella. Persuadidos de que el segundo módulo tendrá tanto o más éxito que el primero, confiamos en repetir esta iniciativa, convenientemente adaptada, en cuantos foros sea posible.
Concluyo citando al filósofo Fernando Savater: "La lucha por la difusión de la Ciencia es parte de la cruzada contra la ignorancia, contra la falsa Ciencia. (...) Si no tenemos Ciencia auténtica, vendrán las supersticiones". Yo añadiría humildemente que, con ellas, vendrá la manipulación... y que acercarnos al conocimiento nos hace menos vulnerables, más libres, más humanos.
Autor: Dra. Inés Rodríguez Hidalgo (Instituto de Astrofísica de Canarias) | 2001