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CIENCIA, GENTES E HISTORIAS

Orbigny, Cajal, Macpherson y otros aniversarios del 2002

En este año 2002, que se inicia, se cumplen algunos aniversarios, como el bicentenario del nacimiento de Orbigny, el sesquicentenario del de Ramón y Cajal, o el centenario del fallecimiento de Macpherson, que por el guarismo que cumplen merecen recordarse. A éstos, así como a algunos otros aniversarios que recordamos aquí, deberemos prestar especial atención a lo largo del año.


El 9 de mayo de 1502, hace quinientos años, Cristóbal Colón zarpaba del puerto de San Lúcar en su cuarto y último viaje a las Américas. Durante el mismo, visitó Santo Domingo, las islas Caimán, Jamaica, Cuba y Honduras. No puede dudarse del contenido científico de este viaje en el que los expedicionarios invertirían casi treinta meses. Otros hechos científicos que cabe conmemorar en el 2002 son el descubrimiento del ácido bórico, hace 300 años, por el químico Willaim Homberg; el descubrimiento del giróscopo por el físico Jean-Bernard-Léon Foucault en 1852; en ese mismo año, concretamente el 24 de septiembre, el ingeniero Henri Giffard probó el primer aeróstato dirigible, propulsado por una máquina de vapor instalada en la barquilla, que él mismo había proyectado y construido.


Del bicentenario del nacimiento de Orbigny al tricentenario del fallecimiento de Hooke

Numerosos científicos merecen ser recordados, en este año 2002, al cumplirse el bicentenario, el centenario u otra fecha significativa de su nacimiento. Así, se cumple el bicentenario del nacimiento de Alcide D´Orbigny (1802-1857), el naturalista francés conocido por sus trabajos paleontológicos y su viaje científico a América del Sur; el sesquicentenario del físico francés Antoine Henri Becquerel (1852-1908), descubridor del fenómeno de la radiactividad; y el centenario del filósofo de la ciencia británica, de origen austríaco, Karl Popper (1902-1994).

Mención aparte merece el caso del jesuita Athanasius Kircher, de quien se sabe que nació en Geisa, cerca de la ciudad alemana de Fulda, a las tres de la mañana del día 2 de mayo, pero no se tiene certeza si del año 1601 o del 1602. Ignacio Gómez de Liaño ha señalado como "Athanasius Kircher es el último gran representante de una especie prácticamente extinguida, la del sabio universal". En efecto, Kircher hizo aportaciones a las matemáticas, la óptica, el magnetismo, la geología, la astronomía, la musicología, la acústica, la poligrafía y la historia natural.

También merecen recordarse otros, por el año en que se produjo su fallecimiento. En el 2002 se cumple el tricentenario de la muerte del físico inglés Robert Hooke (1635-1702) el primero en ver al microscopio las células, a las que dio nombre; los bicentenarios de las del zoólogo ingles Erasmus Darwin (1731-1802), el abuelo de Charles Darwin, sobre el que algunos señalan su influencia; y del francés Marie François Xavier Bichat (1771-1802) que, sin emplear el microscopio, clasificó los tejidos en 21 tipos. Además, en 1902, hace cien años, se produjo el fallecimiento del patólogo alemán Rudolf Virchow (1821-1902), quien culminó la teoría celular al señalar que toda célula viene de otra precedente (omnis cellula e cellula).


Sesquicentenarios de los nacimientos de Ramón y Cajal y de Torres Quevedo

En el plano estrictamente español, en el año 1852 tuvo lugar el nacimiento de dos de nuestros más destacados científicos, Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) y Leonardo Torres Quevedo (1852-1932). El histólogo nació el 1 de mayo de ese año en Petilla de Aragón "humilde lugar de Navarra, enclavado por singular capricho geográfico en medio de la provincia de Zaragoza, no lejos de Sos". En 1906 le sería concedido -junto a Camillo Golgi- el Premio Nobel de Medicina por su gran contribución al conocimiento del sistema nervioso (la teoría neuronal). En el haber del ingeniero, que nació el 28 de diciembre de 1852 en Santa Cruz de Iguña (Santander), hay que apuntar notables descubrimientos en campos tan dispares como el de las máquinas automáticas, la aeronáutica o la automática, y útiles aplicaciones, como lo fue la construcción del transbordador para cruzar las cataratas del Niágara (Spanish Niagara Aerocar), proyecto que ganó en 1916 en el concurso internacional convocado para tal fin.

También cabe recordar, este año 2002, el nacimiento hace doscientos años de Rafael Amar de la Torre (1802-1874), ingeniero de Caminos que fue el primer profesor de paleontología en España.

Por otra parte, se cumple en el 2002 el centenario del fallecimiento del mineralólogo y geólogo José Macpherson y Hemas (1839-1902). Este gaditano, de estirpe escocesa, que se formó de manera autodidacta en París y Londres, y que fue pionero en España de la aplicación del microscopio en el estudio de los minerales, falleció en la localidad segoviana de La Granja el 11 de octubre de 1902. Macpherson, en su esfuerzo por comprender la estructura general de la Península Ibérica, llevó a cabo el estudio de miles de muestras petrográficas. Más desapercibidos pasarán, casi con toda seguridad, los fallecimientos hace doscientos años del matemático Tadeo Lope y Aguilar (ca.1753-1802), o del médico, químico y botánico Tomás Manuel Vilanova Muñoz y Poyanos (1737-1802).

Autor: Alberto Gomis Blanco | 2002

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