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... LLuis Ballel
Mientras alrededor del mundo las muertes por enfermedades curables aumentan a un nivel alarmante, la indústria farmacéutica multiplica sus beneficios.
La Industria farmacéutica: dios o demonio
La diferencia entre las causas de mortalidad en el mundo desarrollado y el sub-desarrollado provoca que las grandes inversiones en investigación para obtener nuevos medicamentos, esten orientadas lejos de esas enfermedades que causan el 90 % de las muertes a nivel mundial. En otros casos, patentes protegen a productos encareciendolos hasta precios inalcanzables para consumidores en el tercer-mundo. Legisladores ven morir a sus ciudadanos en nombre del respeto al derecho internacional… Hasta cuando se puede respetar el mercado libre en una situación así ?
Del laboratorio a la farmacia, casi un milagro
El coste medio para que un nuevo fármaco recorra el trayecto entre el laboratorio y las estanterias de una farmacia se estima en 500 millones de dólares ( 93.000 millones de pesetas) y cubre un período de tiempo que se expande de 12 a 15 años (New Drug Approvals in 1999, Jan. 2000, Pharmaceutical Research and Manufacturers of America (PhRMA)) . Durante este proceso de las 5000 moléculas que salen del laboratorio con probado potencial interés terapeutico, una va a ser aprobada y va a ser lanzada al mercado. Si se tiene en cuenta que esas 5000 moléculas son ya el producto de un descarte previo del orden de 200 a 1 ocurrido anteriormente en el laboratorio de investigación, uno se da cuenta que si trabaja en un laboratorio con métodos tradicionales, le deberia tocar a uno 10 veces la loteria antes de que estadísticamente su carrera científica fuera lanzada al estrellato (claro que uno siempre debe contar con la ayuda de una buena idea y de un poco de suerte).
Nuevos fármacos para el enfermo occidental
En 1999, 40 nuevos fármacos fueron aprovados para venta en farmacias en los Estados Unidos (FDA, Food and Drug Administration Agency). Las enfermedades objeto de estas nuevas terapias son de carácter eminentemente occidental, como ejemplo: conjunctivitis (AlamastTM, ZaditorTM) insomnio (SonataR) parkinson (ComtanR) sedantes y anestéticos (PrecedexTM, RaplonR), control de la obesidad (XenicalR), enfermedades cardiovasculares (TikosynR), diabetes (AvandiaR) además de otras de tono más universal: HIV (AgeneraseTM, PanretinR), hepatitis (WellferonTM), cáncer de mama (AromasinR, EllenceTM) etc... Estos nuevos medicamentos son producto de una inversión en I+D del orden de 5 billones de pesetas solo durante 1999 por parte de la indústria farmaceutica. El valor recuperado por estas mismas compañias en forma de ventas durante el mismo período de tiempo es de 28 billones de pesetas, convirtiéndose en el principal sector industrial americano en términos de movimiento económico.
Paralelamente si se analizan los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS/WHO) respectivos a las principales razones de defunción durante 1995, se observa cierto paralelismo entre los intereses de la indústria farmaceutica y las principales causas de mortalidad en España: cáncer, enfermedades cardiovasculares, HIV y diabetes por este orden. Si se toma pero como referencia a otro país como Rusia (de 5 a 6 veces la población de España), las tendencias son ligeramente diferentes: enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades del sistema respiratorio (pneumonia, bronquitis y tuberculosis). Si la comparación se realiza con cualquier estado africano el paralelismo pasa a convertirse en nulo. 10 millones de muertes se achacan a la tuberculosis a nivel mundial, convirtiendose asi en la principal causa de mortalidad por infección bacteriana.
Tomando a este último caso, el de la tuberculosis (TB) como una enfermedad típicamente del tercer mundo o de grupos marginados dentro del mundo occidental (o lo que se ha venido a llamar cuarto mundo) se observa alarmantemente que los principales agentes terapeuticos utilizados actualmente son la Isoniazida y la Rifampicina (introducidos en 1952 y 1965 respectivamente). No ha existido ninguna nueva incorporación significante al arsenal químico anti-TB desde 1970 (Pyrazinamida). Con el incesante crecimiento en el número de muertes causadas por la TB, la Organización mundial de la salud ha descrito la presente situación como "emergencia global". Evidentemente las "emergencias mundiales" en materia de salud pública no coinciden con las prioridades del consumidor occidental o las de la industria farmaceutica.
Víctimas de las patentes
Cada medicamento que llega al mercado esta protegido por una patente para los siguientes 17 años. Durante este período de tiempo solo esa "marca" de producto puede ser vendido en el mercado a no ser que la empresa productora decida permitir a otras la co-producción del medicamento. Una vez la patente ha expirado, otras compañias pueden introducir competición en forma de "genéricos", es decir, copias idénticas del producto original pero con otros nombres comerciales y manufacturados por otras empresas. La consequencia de la introducción de "genéricos" en el mercado suele producir una disminución del 80-20 % del precio original del medicamento. Esta legislación protegiendo la vigencia y la defensa de patentes a nivel mundial se ha visto endurecida por el acuerdo de la Organización Mundial del Comercio en forma de el reciente acuerdo entre sus miembros (TRIPs, Trade Related Intellectual Property Rights Agreement).
La consequencia del acuerdo sobre el precio de medicamentos es claro. Situaciones como las que se dieron lugar anteriormente a la implantación del acuerdo donde el coste de un tratamiento antiretroviral contra el SIDA en Kenya podia costar del orden de 4000 pts al dia mientras que en Thailandia podia ser de 40 pts al dia, son totalmente irrepetibles y pasan a estar fuera del marco de la leyes de comercio internacional. La razón por la que en el pasado este tipo de situaciones podian darse lugar era a raíz de que el gobierno Tailandes licenció la venta de versiones genéricas de esos productos con antelación a la implementación del acuerdo. Las reacciones no se han hecho esperar y por ejemplo el muy criticado gobierno Surafricano por su política respectiva a la administración de AZT (principal arma terapeutica para el tratamiento del SIDA) a mujeres embarazadas, decidio a principios del 1997 no respetar el acuerdo de la Organizacion Mundial del Comercio y abrir el mercado en forma de licencias para la producción de medicamentos genéricos equivalentes al AZT. Es necesario recordar que en el país surafricano la esperanza de vida media se ha visto reducida entre 10 y 15 anhos a raíz de la enfermedad y que se estima que 1 de cada diez de sus habitantes son sero-positivos. La legislación fue firmada por el presidente Mandela, permitiendo a firmas locales producir y vender los medicamentos patentados por farmaceuticas internacionales. Esas mismas compañias recibirian como contraprestación unos "royalties" establecidos por el gobierno surafricano. Como consequncia inmediata el gobierno norteamericano en nombre de las multinacionales de esa nacionalidad implicadas, interpuso un contencioso legal con el gobierno surafricano, acusándolo de una práctica que atacaba el corazón del capitalismo de mercado libre y del sistema de patentes.
Mercado vs Sanidad Pública
La polémica esta pues servida, y no parece que sea de fácil solucion. En una situación como esta se ve como chocan de una manera irreconciliable dos principios sobre los que la sociedad occidental ha basado su fórmula de desarrollo y bienestar. Por un lado el genuino derecho de toda empresa a dedicarse a una actividad con el ánimo de producir beneficios en una actividad mercantil y por el otro el derecho de todo ser humano a salvar su vida y la obligación de cada estado individualmente de defender y fomentar el bienestar de sus ciudadanos. En esta diatriba fácilmente simplificada la solución no se prevee como un acuerdo intermedio entre diferentes intereses, ya que de alguna manera la confrontación entre el derecho a hacer dinero y el derecho a la vida es nada más y nada menos que una tensión entre contrarios. Así es percibido incluso por el Banco Mundial (BM) en recientes declaraciones referentes a la implementación del acuerdo sobre la propiedad intelectual: "Para algunos paises los costes de la implentación del acuerdo TRIP claramente sobrepasan los beneficios económicos que pudieran producir-se". Cuando una institución como el BM admite tal escenario, se insinua que cambios radicales son necesarios en la legislación sobre la venta de medicamentos donde el interés general (que no como el fútbol en España) debe por ley preceder al tambien genuino derecho al negocio.
En esa dirección puede enmarcarse el acuerdo al que llegaron el gobierno surafricano y el americano, por el cual el se permite a Surafrica manufacturar y vender medicamentos anti-HIV a un precio reducido mientras que no se incurre en ninguna violación de las leyes comerciales internacionales. Los detalles específicos de este acuerdo aún no han sido establecidos y el mecanismo a través del cual Suráfrica podria producir medicamentos anti-HIV a bajo coste sin incumplir acuerdos comerciales a nivel mundial son una incógnita, y más si se tiene en cuenta que el acuerdo no menciona en ningun momento la renuncia por parte de las empresas farmaceuticas a los ingresos generados por sus patentes.
¿Un equilibrio imposible?
El sector privado en forma de la industria farmaceutica ha expresado lícitamente que no puede producir medicamentos para un mercado sin poder adquisitivo. Por otro lado el peso de desarrollar y hacer accessibles esas terápias a enfermos "pobres" no puede yacer plenamente en unos estados ya en dificultades para cuadrar presupuestos.
La respuesta quizás está en todos esos recursos de la indústria farmaceutica que estan siendo infra-utilizados. Si está en la zona de responsabilidad de un estado, el legislar para que eso no ocurra, de manera que parte de esa "capacidad investigadora y productiva" fuera puesta a merced del desarrollo y manufacturación de nuevos (o viejos) fármacos que fueran describidos como de interés sanitario mundial. Hasta cierto punto esto esta sucediendo en forma de colaboraciones entre universidad y empresa en paises com EE.UU o el Reino Unido (casi inexistentes en España), donde parte del presupuesto en investigación y desarrollo es aportado de una manera directa o indirecta por el sector privado. De esta manera además se favorece la diversificación de recursos e intereses, creando un paisaje mas adequado para la creatividad y la aportación de nuevas soluciones a viejos problemas.
Autor: Lluis Ballell es Licenciado en Química e Ingeniero Químico (IQS, Barcelona). Está actualmente comple | 2001