pagos electronicos y otras cosillas

 marzo 13, 2016      

La velocidad con la que las nuevas tecnologías han cambiado el escenario rutinario de los países puede propiciar incluso que los billetes y las monedas desaparezcan del mapa, algo hacia lo que se encamina la nación de Suecia. Y es que los pagos electrónicos y el empleo de las tarjetas de crédito se han ido apoderando poco a poco de casi todas las formas de intercambio de valor monetario del país escandinavo.
Incluso se estima que de aquí a algunos años queden definitivamente eliminada la circulación de billetes y monedas en Suecia, primer país en el que, curiosamente, se introdujo el papel moneda allá por 1661.
Entre las ventajas de esta corriente que se antoja imparable y a la que ya se están sumando otros estados próximo a Suecia, como Finlandia, Noruega e Islandia, se encuentran la capacidad para hacer frente a la evasión de algunos impuestos, la comodidad y la celeridad a la hora de abonar el pago o la practicidad de operar de este modo.
También son algunos los inconvenientes que se esgrimen. Por ejemplo, las personas mayores que han quedado descolgadas de esta revolución tecnológica de los últimos lustros no sabrían desenvolverse correctamente en este escenario de absoluta modernidad. Además, los pagos electrónicos han generado cierta alarma en las asociaciones de consumidores, que señalan como problemas la posible falta de privacidad de los usuarios o la progresiva vulnerabilidad de los ciudadanos ante posibles cibercrímenes cada vez mejor orquestados, el caso es que varias empresas ya han empezado a incluir esta opción en sus formatos de pago y así, se han puesto a la cabeza de esta revolución electrónica.
Suecia es un país altamente sofisticado en lo que a la expansión de las nuevas tecnologías se refiere. Su capacidad para estar a la vanguardia en este aspecto ha llevado a que toda expresión física del dinero vaya quedando sustituida por tarjetas de crédito, abonos mediante el teléfono móvil y pasarelas de pago por medio de Internet.
Por ejemplo, los feligreses en las iglesias dejan su dinero por mensajes de texto, los puestos de venta callejera disponen de posnet con tecnología móvil pagoelectronico y en museos y grandes establecimientos empieza a ni siquiera aceptarse el pago con billetes. Sin duda, un escenario desconocida y totalmente nuevo se acerca a la vida de Occidente.